Haecceidad

Un modo de individuación muy diferente del de una persona, un sujeto, una cosa o una sustancia.

"Nosotros sabemos que entre un hombre y una mujer pasan muchos seres, que vienen de otros mundos, traídos por el viento, que hacen rizoma alrededor de las raíces, y que no se pueden entender en términos de producción, sino únicamente de devenir" G. Deleuze

El ritornello y su línea de fuga.



El ritornello es uno de los conceptos fundamentales de Deleuze y Guattari. Es un concepto que está intimamente relacionado con otro concepto que nos interesa: la haecceidad. Pretendemos exponer las relaciones, tan fundamentales, entre estos dos conceptos. No siempre ha sido bien entendido el concepto de ritornello. Por poner un contrapunto psicoanalítico diremos que Lacan en el seminario 24 de su enseñanza propone el canturreo como forma de interpretación, y lo refiere a la cultura china.

Nos quedamos pues con el concepto psicoanalítico del canturreo, concepto que los psicoanalistas prestan escasa atención. ¿Qué diferencias hay entre el ritornello y el canturreo? ¿Qué relaciones?

El ritornello está relacionado con la habitación, con el hábitat, con el paso del hábito al hábitat, el paso de las síntesis pasivas preindividuales que corresponden a sujetos larvarios a un agenciamiento del territorio. Se trata del desprendimiento de algo del cuerpo y la composición de la habitación. Ya no es mi cuerpo sino una habitación pintada de tal color, todo esto ha sido sacado de mi cuerpo, mi cuerpo ha abierto un espacio, ha creado un hábitat, ha pasado del medio al hábitat, del medio que se volvió peligroso al hábitat, a la habitación que protege, que permite alguna exterioridad. Los lacanianos  dirían que se ha hecho un trasvase del goce, se ha pasado de tener el goce en el cuerpo a tenerlo fuera del cuerpo, en la habitación.

Es parecida la metáfora del goce en donde se trata de sacar el goce de dentro de mi cuerpo y ponerlo afuera en otro cuerpo: la mujer. Lo que define la mujer como objeto de goce es haber hecho la operación del trasvase de goce del cuerpo propio al cuerpo-mujer. Desde ese momento puede ser muy deseada a la vez que conservo distancias insuperables para que siga siendo un exterior.

La habitación es como la chica, es un traslado del goce del interior del cuerpo al exterior, la habitación. Y al igual que cuando me miro al espejo he hecho también el traslado de lo profundo del cuerpo a una imagen exterior que peino, atavía, cuido, etc Y esa imagen se vuelve muy importante para mi porque es la exteriorización de mi goce. Cualquier fractura en estas exteriorizaciones produce profundas patologías.

Tenemos pues tres presentaciones de la operación "extracción del goce": la habitación, la mujer, la imagen especular. Deleuze habla de la habitación, Lacan de la mujer y de la imagen especular. En realidad Lacan añade una tercera que es lo que llama "el nombre del padre" que es una extracción del goce para ponerlo en un significante, en un nombre que puede ser el nombre propio. Claro que también Deleuze habla de la creación de nombres propios como haecceidad: El hombre de los lobos, etc.

Por lo tanto, estamos ante una mecánica de extracción de algo que llega a ser intolerable (Deleuze) si se queda en el interior de los cuerpos, si se profundiza en los cuerpos, conviene que emerja hacia una  exterioridad (Lacan) o una superficialidad (Deleuze). El goce (Lacan), lo intolerable (Deleuze), debe ser tratado en dirección al discurso, al lazo social (Lacan), en dirección al pueblo que no hay (Deleuze), se trataría de creer en un pueblo, de hacer lazo social. De exteriorizar el goce, de superficializar lo profundo de los cuerpos, las síntesis pasivas de contracción de la materia, de hacer un hábitat, de hacer un territorio, de establecer una síntesis heterogénea con lo otro, una síntesis disyuntiva que permita ganar potencia a los cuerpos, apertura a la vida, lo nuevo.

Con lo cual vemos que el primer paso de un ritornello es una creación artística de un espacio habitable, una creación que permita un dinamismo espacio-temporal, un espacio para que pasen cosas. Un espacio que está hecho de lo profundo del cuerpo.

El segundo paso es descubrir lo que ocurre en ese hábitat creado de forma artística, hecho de colores, vientos, cierres, laberintos, pues ocurre que se pone en marcha una dinámica de la captura. O sea se reciben visitas en ese hábitat, se muestra la imagen especular a otro que no refleja la misma imagen, se habla con la chica que resulta que también habla. Es el encuentro dinámico con lo otro puesto en el exterior que deviene, es lo puesto en el exterior que se dinamiza como lo distinto de sí, se dinamiza como singularidad, es el otro que deviene signo o línea de fuga.

O sea que eso que se ha hecho exterior y que son mis síntesis pasivas, presubjetivas, se presentan en un exterior, son el exterior mismo, pero ahora ese exterior que soy yo mismo o como diría Lacan que es más yo que mi mismo, es exterior resulta que se diferencia de mi, siendo como es mi mismo, pero deviene otro. Yo mismo devengo otro porque eso que es exterior a mi y que se marcha de mi es mi profundidad del cuerpo (Deleuze), es mi goce (Lacan), que se aleja (de ahí la temática de los celos o de los amores pasionales).

Pero no solo se aleja sino que se pone en marcha un mecanismo dinámico de captura. La araña tiene en su cabeza una mosca, su tela de araña es una mosca, vive mosca. Y cuanto más se acerca más se aleja porque es nuestra propia diferencia que se desenvuelve en simulacros. La captura es pues la puesta en marcha de la diferencia de si con respecto a sí. La puesta en marcha de la síntesis disyuntiva, del encuentro con nosotros mismos por la vía de diferenciarnos de nosotros mismos.

Claro, tenemos ya dos aspectos del ritornello, la creación de la habitación y el recibimiento de las visitas. La tela de araña y la mosca, la garrapata en la rama y el calor del cuerpo del mamífero. Pero hay un tercer aspecto que es la creación de las líneas de fuga. Porque ocurre que no se da la territorialización sin ser a su vez una desterritorialización. Es para volverse loco, lo mismo que me permite desterritorializarme (extracción del goce) es lo que me territorializa (habitación como territorio). La habitación (el ritornello) es a su vez una desterritorialización del cuerpo y una territorialización del cuerpo en el exterior. Y una vez que lo desterritorializado del cuerpo se ha reterritorializado en la habitación hay que encontrar maneras de que en esa habitación se encuentren nuevas formas de desterritorialización, encontrar maneras de salir de esa habitación, tal vez para construir un espacio barroco de nuevas desterritorializaciones-territorializaciones. Una voluta barroca, una fuga barroca que se vuelve sobre sí misma en su proceso de salir de si misma. El juego de la diferencia.

Tenemos pues la construcción del hábitat para escapar del goce condenado a lo profundo del cuerpo, y segundo el aparato de captura de lo diferente, y tercero la búsqueda de la línea de fuga que sería no lo común de esos dos devenires sino su diferencia, su diferenciarse.

La cuarta cuestión que nos interesa es que ese ritornello no se petrifique que no se quede la chica en la habitación enclaustrada sino que llegue el momento en que ya no se trate ni de mi habitación ni de la chica sino de lo que pase entre los dos (la línea de fuga). Nos damos cuenta de que hay toda una construcción de la vida en base a la diferencia, en base al diferenciarse de la diferencia. Claro que si no se trata de lo que yo tengo ni de lo que  "eso" aleja, ¿entonces?... pues bien, no se trata de los elementos sino de la diferencia entre los elementos, no se trata ni de y ni de x sino de la dy y la dx. Por lo tanto la cuarta cuestión consiste en el borramiento en el mundo porque ahora tenemos un mundo, no es solo una habitación sino aquello que se presenta envolviendo la línea de fuga. La línea de fuga, la pareja que sale a dar un paseo, se disuelve en una calle, en una tarde, una hora del día, un frescor de la mañana, en el vuelo de los vencejos en el verano abrasador, en la hora en que cae la noche o como dice Deleuze: es una hora, las cinco de la tarde, cuando se acaba la fiesta y viene el fascismo. Este quinto elemento del ritornello, su línea de fuga hecha mundo, es la haecceidad, o lo que el psicoanálisis llama el nombre propio de goce.


Pero la haecceidad o el nombre propio de goce ya no es ningún sujeto ni ningún cuerpo sino un devenir mundo, se trata pues de hacerse imperceptible deviniendo el mundo, el paseo por la ciudad, devenir Dublin (Mr. Bloom), o devenir Londres (Mrs, Dalloway), devenir Moby Dick (capitan Ahab).

Por último, una sexta cuestión en relación al ritornello es el planteamiento deleuziano de que devenir imperceptible dejándose hacer por  la línea de fuga en el mundo... es una vida.

(En toda esta exposición no ha sido necesario hablar ni de la falta, ni de lo onto-ontológico, ni de quiebras, fracturas o nadas. Solo de la diferencia, de la creación, de la expansión, de lo nuevo).  

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